Octavio Espejo

SOCIO

julio 28, 2022
11:10 am
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La propiedad Intelectual en la innovación de un futuro verde para lograr una Economía Circular

El 26 de abril se celebra el Día Mundial de la Propiedad Intelectual, un día para rememorar el papel de esta rama del derecho en el fomento de la creación humana con el fin de generar un mejor porvenir. 

Es valioso recordar que la Propiedad Intelectual abarca tanto creaciones artísticas como industriales, las cuales son inherentes al desarrollo del intelecto, razón por la cual son susceptibles de protección y propiedad. Los sistemas de PI proveen diversas figuras jurídicas con características particulares, entre las más populares se encuentran los derechos de autor, las marcas, las patentes y los diseños industriales. 

Para el año 2022, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), ha designado “La PI y la juventud: innovar para un futuro mejor” como el tema central para la campaña alrededor de esta celebración, sobre este eje conceptual versarán los esfuerzos de difusión de la PI alrededor del mundo. Esta tendencia se suma a los esfuerzos recientes de innovar hacia un futuro más verde. 

La innovación verde es fundamental para la juventud, ya que tiene una injerencia directa en los efectos que el fenómeno que calentamiento global ha tenido y que seguirá teniendo en los próximos años. En este sentido, es necesario una evolución en el modelo económico global hacia sistemas de producción y distribución que respeten el medio ambiente y logren, eventualmente, la reducción del impacto en el cambio climático.

Las tecnologías de energía ecológica pueden dividirse en dos categorías principales, la primera es la producción de energías alternativas, mientras que la segunda incluye el uso y consumo eficiente de energía. La producción de energías alternativas comprende todas las tecnologías ecológicas que forman parte de la producción real de energía. Por otro lado, el uso eficiente de la energía comprende todas las tecnologías que se aplican al consumo final de energía, por ejemplo, bombillas más eficientes o paneles aerodinámicos que reducen la fricción en los trenes.

Una de las figuras jurídicas que más popularidad tiene en las nuevas generaciones es el diseño industrial. Los diseños industriales en México se dividen en dibujos y modelos industriales. Los primeros se definen como toda combinación de figuras, líneas o colores que se incorporen a un producto industrial o artesanal con fines de ornamentación y que le den un aspecto peculiar y propio, es decir diseños en 2D. Por su lado los modelos industriales se constituyen por toda forma tridimensional que sirva de patrón para la fabricación de un producto industrial o artesanal, que le de una apariencia especial. 

La protección en México se confiere a diseños novedosos y susceptibles a aplicación industrial y tiene una duración de 5 años renovable hasta 25 años. Sin embargo, la protección también puede ser pretendida internacionalmente, para lo que es recomendable conocer bien las diferencias en los sistemas jurídicos o consultar a un experto ya que el ámbito de protección difiere significativamente de país a país.

De la conjunción de estos dos conceptos, innovación verde y diseño, surge el concepto de Eco-diseño o Diseño Verde, el cual se entiende como el diseño de productos que tienen un impacto ambiental reducido a lo largo de su vida.

Para lograr un reducido impacto ambiental es posible innovar principalmente en tres aspectos generales de diseño: materiales, residuos y energía. 

Con respecto a los materiales los retos principales del diseñador son el minimizar el número de materiales diferentes en el producto para simplificar la manufactura y los elementos de unión, aumentar la eficiencia de los materiales, duraderos y respetuosos con el medio ambiente, y diseñar para la eficiencia del embalaje y empaquetado de productos desde su manufactura hasta el consumo.  

En el tema de los residuos es necesario considerar que el diseño debe asegurar que la vida útil del producto sea la más apropiada en términos ambientales y que el producto funcione eficientemente durante el mayor tiempo posible, reducir al mínimo cualquier daño a largo plazo al medio ambiente causado por los residuos, y utilizar materiales reciclables o reciclados.

Finalmente, con respecto a la energía es deseable diseñar para el aumento de la eficiencia energética durante la manufactura y en el transporte de los productos.

Con estrategias hacia la sustentabilidad y economía circular, no solamente se logra el objetivo social de conservar los recursos naturales y frenar el cambio climático, sino que también se puede innovar y diseñar hacia opciones económicamente atractivas y accesibles para las nuevas generaciones. 

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